Si bien en pleno siglo XXI cabe hablar de moda casi en cualquier campo humano, la fisioterapia no va a ser menos. Esta área de la medicina, reconocida como tal por la OMS desde 1958, utiliza numerosas tecnologías sanitarias para tratar a pacientes con múltiples diversidades de dolencias o patologías.

Pero, ¿hasta dónde vamos a llegar? ¿Hasta qué punto debemos dejarnos llevar por el “tratamiento de moda de turno”?

Desde el Kinesiotaping, pasando por la punción seca y llegando a la EPI (Electrólisis Percutánea Intratisular), se trata de múltiples técnicas teóricas y prácticas técnicas de fisioterapia de las que todo el mundo habla, ¿es realmente por su gran efectividad o podría tratarse de un mero “boca a boca”?

Ya se han escrito artículos planteando si el efecto es real o si, por el contrario, puede tratarse de un efecto placebo más a sumar a la larga lista existente en nuestras vidas modernas, en cuyo caso podría calificarse, como veníamos diciendo, de una moda como otra cualquiera (“Si el vecino lleva las tiras esas en la espalda yo también quiero, seguro que son útiles y efectivas” o “Yo he probado lo de la aguja con electricidad y te aseguro que es la mejor técnica de fisioterapia que puedes encontrar en tu vida”).

Tristemente quizá deberíamos vincular más este tipo de modas a llevar un estilo de vida saludable, una dieta sana, y no a qué conjunto de técnicas de fisioterapia y/o medios utilizar para curar una determinada lesión, pues ésta es algo personal y totalmente individualizada que depende de cada caso en particular, por lo que solo el profesional correspondiente sabrá determinar qué procedimiento seguir para curar una u otra patología.

Ten en cuenta que la “parte buena” de que la sociedad sea, en su conjunto, víctima de la moda es que es un terreno fehacientemente demandado. Así, como profesional auxiliar de fisioterapia es cómo tendrás, verdaderamente, juicio suficiente como para ayudar a decidir qué técnicas de fisioterapia aplicar a cada paciente.